Cómo son las ciudades más sostenibles del mundo

Las ciudades más sostenibles del mundo son aquellas en las que no nos importaría vivir porque, la verdad, comparten parte de nuestros valores: defender el medio ambiente y luchar contra el cambio climático. Por eso hemos hecho la maleta para darnos una vuelta por algunas de las más comprometidas con el planeta. ¿Te vienes? Arrancamos con estas 5 ciudades, una por cada continente:

Batangas, en Filipinas. Ha sido la ganadora este 2020 de la competición We Love Cities, que convoca a nivel mundial el Fondo Mundial para la Naturaleza o WWF. En total fueron cerca de 60 las ciudades participantes, de una lista de 26 países. Su amplia visión de cómo cuidar el medioambiente la hizo merecedora de este reconocimiento. Han realizado la instalación de energía solar en edificios públicos y de luces LED en las calles a lo largo de toda la ciudad. También, entre otras acciones, invierten en métodos para aprovechar el agua de lluvia con sistemas de captación en los tejados. 

Los Ángeles, Estados Unidos. Ocupa el puesto número 1 en el ranking estadounidense de ciudades con mayor número de sistemas de energía solar fotovoltaica instalados. Pero tienen planes aún más ambiciosos como reducir las emisiones de C02 en todas las aplicaciones gubernamentales en 2050 y disminuir el número de kilómetros que recorren los vehículos que viajan por la ciudad. 

Buenos Aires, Argentina. El objetivo de esta metrópoli es reducir las emisiones de carbono en un 10% en este año 2020 y en un 30% en el 2030. Además, cuenta con un Plan Local de Acción Climática con metas a 5 años vista. Otro aspecto que nos entusiasma, es que están apostando por la educación ambiental, tanto para el ciudadano como para empresas. 

Londres, Reino Unido. La capital londinense persigue un objetivo sorprendente: respirar el aire de mayor calidad de cualquier gran ciudad en 2050. Todo un reto que protege tanto al planeta como a los seres humanos. ¿Y cómo piensan hacerlo realidad? Delimitando zonas de “emisiones ultrabajas” a la que se accede mediante el pago de un peaje. Esta medida persigue animar a que el transporte público, los vehículos eléctricos y caminar sean el modo de desplazamiento por excelencia. También pretenden reducir a 0 los residuos de la ciudad en 2026 y reciclar un 65% de todos los residuos municipales para 2030, por ejemplo.

Cocody, Costa de Marfil. En el continente africano destaca este rincón de Abidjan por su plan urbano tan “verde”. Sus metas son: ahorrar energía, incrementar la reforestación de los bosques e involucrar a los ciudadanos con su participación. Por si fuera poco, están construyendo 20 plantas de energía solar y 4 de bioetanol, un combustible hecho por la fermentación de fuentes de biomasa. También están plantando alrededor de 4 millones de árboles. Por último, tienen un programa radiofónico “eco”, para despertar conciencias entre los habitantes de la Costa de Ivory.

¿Qué otro lugar incluirías en este listado de ciudades más sostenibles del mundo? ¿Crees que tu ciudad lo es? ¡Cuéntanos en comentarios! 

Qué aparatos eléctricos o electrónicos contaminan más

En nuestra planta de reciclaje de residuos eRecycling tenemos muy claro qué aparatos eléctricos y electrónicos (RAEES) contaminan más si no se reciclan. De hecho, entre ese tipo de desechos y los procedentes de Vehículos Fuera de Uso (VFU) y los materiales metalúrgicos, tratamos unas 61.000 toneladas de residuos al año. Así, estamos evitando la contaminación que producirían en el aire, el suelo y el agua y que terminaría afectando a los seres humanos.  Por eso queremos que conozcas cuáles son los más perjudiciales para el planeta y qué podemos hacer para contrarrestar esos efectos negativos:

Cuáles son los aparatos eléctricos y electrónicos más peligrosos

El Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) calcula que cada año generamos a nivel mundial 50 millones de toneladas de basura electrónica. Del total de esa chatarra, los aparatos que contienen metales pesados como el cadmio, el cromo, el plomo o el mercurio son los que pueden causar más problemas ambientales. También sumaríamos aquellos que incluyen sustancias tóxicas como gases de refrigeración. Algunos ejemplos de aparatos concretos son:

  • Televisiones de pantalla plana. El gas utilizado en su fabricación incrementa el calentamiento global, de acuerdo con la revista científica  New Scientist.
  • Los ordenadores, portátiles o de sobremesa. Sabemos que durante su vida útil contaminan porque emiten CO2, pero, además, si no los reciclamos correctamente, ese ciclo continúa. La guía Generation Awake de la Comisión Europea nos advierte de que esa basura tecnológica llega a otros continentes vecinos como África. Una vez allí, después de desmontarlos a mano, se queman y se liberan gases tóxicos. Estos a su vez, contaminan las aguas, el suelo e incluso alimentos. 
  • Lámparas, ya sean las bombillas fluorescentes compactas e incluso las de bajo consumo que contienen mercurio. Aunque su contenido es menor que en las incandescentes tradicionales, es muy importante que, una vez fundidas, las llevemos a un punto de recogida. Así podremos reciclar el mercurio de su interior y evitar su emisión a la atmósfera. 
  • Aparatos de refrigeración como los aires acondicionados, congeladores y frigoríficos. Estos dependen, entre otros, de los hidrofluorocarburos (HFC) como refrigerantes, considerados a su vez como gases de efecto invernadero. 

¿Qué podemos hacer con los RAEES al final de su vida útil?

El lado positivo de todo esto es que la mayoría de los aparatos electrónicos y eléctricos podemos recuperarlos. Existen dos vías principales:

  • Reutilización. Algunas de las partes podemos volver a usarlas: motores, imanes, cables…Todo depende de su estado de conservación. 
  • Reciclaje.  El hierro, el plástico, el aluminio, el cobre, el poliuretano y el vidrio son solo algunos de esos materiales a los que podemos darle una nueva vida. 

En todo caso, debemos asegurarnos de que esta basura electrónica acaba sus días en un centro autorizado. Allí, igual que ocurre en eRecycling, se realiza una descontaminación y deberán asegurarse de la recogida de los gases contaminantes sin emisiones al medio ambiente. 

¿Dispuesto a hacer frente al cambio climático? Esperamos que sí.