Los 8 errores más comunes al reciclar

Hemos recopilado algunos de los errores más habituales a la hora de reciclar. Así que la próxima vez que te acerques al contenedor, ¡no dudarás! 

Para qué sirve cada contenedor de reciclaje

Repasemos qué material debemos depositar en cada contenedor:

  • El azul el de papel y cartón.
  • El verde es para el vidrio.
  • El amarillo el de los envases y plásticos.
  • El marrón acoge a los residuos orgánicos.
  • El contenedor gris es el de los desechos en general.

Los errores más habituales al reciclar

  1. Los tetrabriks

Los envases de zumos, leche o salsas en forma de brik siempre al contenedor amarillo. Aunque creas que son de cartón, también están compuestos por aluminio y plástico. De ahí que el azul no sea el adecuado.

  1. El papel y cartón sucio

A pesar de ser materiales 100% reciclables, dejan de serlo si están sucios. Hablamos, por ejemplo, de cajas de pizza, pañuelos o servilletas usadas o cualquier otro tipo de papel sucio. Si los echas al contenedor azul puedes contaminar el resto y evitar que todo pueda ser reciclado. Así que su lugar correcto es el cubo de desechos orgánicos.

  1. El papel de aluminio y papel film 

Ocurre como en el caso anterior. Deben depositarse en el contenedor amarillo, pero solo cuando estén limpios. El inconveniente es que no suelen estarlo porque envuelven alimentos. Por eso es tan importante comprar a granel. 

  1. La vajilla de cristal

¿Crees que el destino de todos los materiales de vidrio es el contenedor verde? ¡Así es! Pero vidrio y cristal no son lo mismo. Por eso tirar vasos, platos o copas de cristal es uno de los errores más frecuentes al reciclar. Busca un punto limpio y deposítalos ahí. El motivo es que, en realidad, en su composición, hay algo más que vidrio.

  1. Las perchas

Algo que resulta curioso es que, las perchas, sí están consideradas como un envase de plástico. Por eso es correcto, si ya no puedes reutilizarlas, que las tires al contenedor amarillo. 

  1. Los sprays

Muchos dudan de si un spray, conocido también como aerosol, pulverizador o rociador, se puede reciclar. ¡La respuesta es que sí! Da igual del tipo que sea: perfume, pintura, insecticida o desodorante, por ejemplo. Debemos depositarlo en el contenedor amarillo. Pero, eso sí, es imprescindible que esté vacío y que sea de metal o plástico. De lo contrario, debe ir derecho al punto limpio. 

  1. Los juguetes

Los juguetes de plástico que no quieras regalar o reutilizar puedes depositarlos en el contenedor gris de restos. Además, si tienen pilas, quítalas y llévalas a su propio contenedor. Si no, acabarán en un vertedero donde pueden liberar compuestos tóxicos como mercurio o plomo y contaminar la naturaleza. 

  1. Los cepillos y la pasta de dientes 

¿Van los dos al contenedor amarillo? Podríamos pensar que el pack iría junto, pero la verdad es que solo la pasta se considera un envase. El cepillo, en cambio, iría también al punto limpio, aunque sea de plástico.

¿Cuántos de esos errores tan comunes al reciclar sueles cometer? Cuéntanos en comentarios.

¿Cómo afecta nuestra dieta al medioambiente?

Lo que comes influye en tu salud, pero también en la del planeta, ¿lo sabías? Te contamos cómo afecta la dieta al medioambiente y alternativas para que este impacto sea menor:

  1. Comercio local, de proximidad o kilómetro 0. Ten en cuenta que los alimentos importados, de Argentina, Marruecos o Brasil, por citar unos ejemplos, conllevan una relevante huella de CO2 derivado de su transporte, especialmente de los que viajan en avión. Por eso te proponemos abandonar los llamados “alimentos kilométricos” en favor de aquellos que proceden de un radio inferior a 100 kilómetros de distancia. Para ello, solo deberás fijarte en las etiquetas.
  2. Productos de temporada. Con esto nos referimos a que trates de escoger productos que, de manera natural, se cosechan según cada estación. Si no, aunque el producto sea local, puede que hayamos invertido tantos recursos naturales en su cultivo que, al final, sea hasta más rentable importarlo. Esto ocurre con algunos alimentos de invernaderos, por ejemplo.
  3. Desperdicio de alimentos. Solo en España tiramos cada año a la basura 7,7 millones de toneladas de comida. Intenta reducirlo al máximo. ¿Cómo? Con 3 técnicas culinarias:
  4. Realizando conservas de alimentos como mermeladas de frutas para saborearlas todo el año.
  5. Apostar por recetas de aprovechamiento. Consiste en cocinar básicamente con “sobras”, es decir, con los restos de unas comidas, elaborar otras. Investiga sobre el tema y te sorprenderá todo lo que se puede llegar a hacer con unos restos de pan.
  6. Incorporar la técnica del batch cooking. Con ella nos referimos a cocinar en unas pocas horas para toda la semana. El objetivo es optimizar al máximo los recursos y cocciones de alimentos al tiempo que ahorramos energía y el planeta respira.
  7. Menos carne y más vegetales. Diversos estudios, como el de la Universidad de Columbia Británica, desvelan que podemos evitar la emisión de 0,8 toneladas de gases de efecto invernadero (tCO2) por persona y año si adoptáramos una dieta vegetariana. Al menos, si todos reducimos el consumo de carne, el medioambiente lo agradecerá.
  8. Protejamos la biodiversidad. Las extensiones de monocultivos (de aceite de palma, de café…) implican en muchos casos una deforestación que acaban con la enorme biodiversidad de áreas como el Amazonas. Según datos de la FAO, se estima que se han perdido 420 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo debido a la deforestación desde 1990. La parte positiva es que una sociedad cada vez más concienciada ha provocado que el ritmo de pérdida de los bosques haya disminuido en los últimos años.
  9. El agua, un bien escaso e infravalorado.  La agricultura industrial necesita de un alto consumo de agua. Por si fuera poco, su contaminación se incrementa por el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos que, además, generan emisiones de gases de efecto invernadero. Todo esto agrava aún más el cambio climático. Lo ideal sería apostar por productos de cultivo naturales.
  10. Plásticos marinos. ¿Sabías que se estima que habrá más plásticos que peces en 2050 si continuamos a este ritmo de consumo? Por eso, cuando nos acercamos a comprar comida, lo ideal es optar por productos a granel y no empaquetados, además de llevar tu propia bolsa de tela e incluso recipientes reutilizables, por ejemplo.

Tener claro cómo afecta nuestra dieta al medioambiente es clave para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12 de las Naciones Unidas. Éste defiende la necesidad de una producción y consumo responsable con el que nosotros estamos comprometidos. Creemos que podrá convertirse en realidad con la ayuda de todos, ¿te unes tú también?