Cómo evitar el desperdicio de comida

Nos alegramos de tenerte por aquí porque eso significa que compartes nuestro #CompromisoGlobalConElMedioAmbiente. Quizá tú lo tengas claro, pero a tu alrededor no tanto. Si alguien cuestiona tu propósito de evitar el desperdicio de comida o te dice aquello de “por un poco no pasa nada”, puedes comentarle algunas de estas tres cifras para hacerlos recapacitar:

-Más de 1.300 millones de toneladas de alimentos se estima que cada año se desaprovechan en el mundo, según la Comisión Europea. Con esa cantidad podríamos alimentar a 2.000 millones de personas.

– De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el desperdicio de comida es responsable del 8 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

– En el 30 % de los terrenos agrícolas cultivamos alimentos que nunca se consumirán, según recoge también la FAO.

¿Por qué es necesario frenar el desperdicio de alimentos?

Estas estadísticas, aunque impactantes, no son las únicas por las que merece la pena luchar contra el desperdicio de alimentos. El calentamiento global, los millones de personas que padecen hambre en el mundo y que podrían comer con lo que a otros les “sobra” y tu propio bolsillo son motivos más que suficientes. ¿No te parece?

¿Cómo podemos dejar de tirar o malgastar comida?

Creemos que existen al menos estas seis formas de minimizar el desperdicio de alimentos:
1. Planifica el menú semanal

No eres el único que llega al supermercado y llena el carro de productos que no estaban en la lista. Intenta ceñirte a ella y no te dejes llevar por impulsos del momento. 

2. Comparte aquello que creas que no vas a comerte

Regala los platos o alimentos que no vayas a comerte por falta de tiempo, apetito o por el motivo que sea. Tus familiares, amigos y, sobre todo el medioambiente, estarán encantados.

3. Organiza el congelador, la nevera y la despensa

¡Qué importante es realizar un almacenamiento eficiente! Coloca cada producto según su antigüedad y teniendo en cuenta si es más o menos perecedero. Importante: presta atención a ciertos alimentos que se “esconden” al fondo o detrás de otros. Puede que los descubras demasiado tarde así que, al menos una vez a la semana, revisa todo. Por último, es clave que organices la nevera teniendo en cuenta cada zona. Por ejemplo, en la puerta del frigorífico no deberías almacenar los alimentos perecederos porque es la menos fría. En cambio, el estante por encima del cajón inferior sería su lugar ideal. 

4.Congelar

¿Sabías que la congelación, según los nutricionistas, implica poca o ninguna pérdida de nutrientes y propiedades? La clave está en realizar una congelación adecuada.

5. “Rescata” alimentos que se van a desechar

Existen aplicaciones móviles para comprar más baratos ciertos productos a punto de caducar. Incluso podrías adquirir comida que los restaurantes, fruterías o panaderías, por ejemplo, van a tirar. ¿Qué te parece destinar un día a la semana para comer o cenar este tipo de alimentos?  Será una delicia para tu estómago, el planeta y tu cuenta corriente. 

6. Todo o casi todo vale

¿Estás seguro de que eso que vas a tirar a la basura no se puede aprovechar? Suele ocurrir sobre todo con la parte verde de las verduras y hortalizas. Es el caso de los puerros, cebollas y cebolletas. Pero, si investigas un poco antes de abrir el contenedor, descubrirás que son comestibles y muy sabrosos, por ejemplo, para elaborar caldos. 

Comparte con nosotros otros consejos para evitar el desperdicio de comida en comentarios. Así, lucharemos juntos contra el cambio climático cada vez que digamos: “¡Que aproveche!”.  

Ahorrar energía siendo respetuoso con el medioambiente

¿Quieres ahorrar energía siendo respetuoso con el medioambiente al mismo tiempo? ¡Es posible! Darle un respiro a tu bolsillo y al planeta no están reñidos, sino que son complementarios. Descubre cómo disminuir el consumo eléctrico a continuación: 

¿Por qué el ahorro de energía eléctrica también protege al planeta?

Ahorrar energía significa disminuir la emisión de gases contaminantes. Estos a su vez están derivados del consumo de combustibles necesarios para generar energía eléctrica. Todo esto nos lleva a luchar contra el cambio climático y el efecto invernadero. Además, notarás una rebaja significativa en la factura de la luz. Como ves, el resultado es sostenible y beneficioso para todos. 

Cómo puedo ahorrar energía eléctrica respetando el medioambiente

Repasamos 4 medidas para ser respetuoso con el planeta y ahorrar en la factura de la luz:

1.Bombillas LED. Este tipo de equipos pueden disminuir el consumo casi un 90% respecto a las bombillas incandescentes. ¿Qué tal si son protagonistas, como mínimo, en casa y en los centros de trabajo? 

2. Luz solar. Con esta propuesta nos referimos al menos a dos vías con la que podemos ahorrar:

Aprovechar el sol cada día lo máximo posible, tanto para calentar los edificios como para iluminarlos. Hay acciones simples como mantener las persianas elevadas desde que amanece o tener en cuenta la orientación del edificio para diseñar cada estancia. 

Apostar por la energía fotovoltaica y las placas solares. Sabemos que esta opción no está al alcance de cualquiera. No obstante, hay que recordar el gran potencial que algunos territorios tienen si apuestan por esta energía renovable. Por ejemplo, en la Región de Murcia, donde nace Global París, según los últimos datos del Centro Regional de Estadística de Murcia, contamos con más de 3.000 horas de sol anuales. Es una pena desaprovecharlos, ¿no crees?

3. Los electrodomésticos. En este aspecto también existen como mínimo dos formas de ahorrar energía eléctrica:

  • Las etiquetas de eficiencia energética. Con ellos nos referimos a la clasificación en 7 grupos de los electrodomésticos de acuerdo a su consumo. Se englobarían por letras, de la A la G, y por colores, del verde al rojo. La etiqueta ideal la identificarás por su color verde oscuro y la denominación A+++. Dentro de esta escala es la que tiene mayor nivel de eficiencia energética y menor consumo. En cambio, en el otro extremo, encontraríamos a los equipos con la etiqueta de color rojo y la letra D que serían los menos eficientes. 
  • La energía residual. Recuerda desconectar el horno o la placa de vitrocerámica antes de terminar el cocinado. Así, con el calor que queda, podrás terminar tu receta sin gastar de más. Con este uso inteligente de los electrodomésticos vas a ahorrar en la factura de la luz y protegerás al mismo tiempo el medioambiente.

4. Bye, bye, stand by. O, lo que es lo mismo, desconecta los aparatos que estén en estado de reposo o stand by. Sí, esos que permanecen conectados a la red eléctrica y que con solo pulsar un botón se encenderían. Aunque no los utilices, continúan consumiendo energía. Es lo que se conoce como «consumo fantasma» que, a quien más asusta, es al propio planeta. Por eso puedes utilizar regletas para apagar el interruptor y dejar de consumir. Los temporizadores para activar y desactivar los aparatos eléctricos que solo utilices durante determinados momentos (la calefacción, por ejemplo) también son una gran opción. 

Ahora es tu turno.

¿Cómo ahorras tu energía siendo respetuoso con el medioambiente?

Tenemos ganas de leerte en comentarios para que nos ilumines con tus ideas.

¿Cómo afecta nuestra dieta al medioambiente?

Lo que comes influye en tu salud, pero también en la del planeta, ¿lo sabías? Te contamos cómo afecta la dieta al medioambiente y alternativas para que este impacto sea menor:

  1. Comercio local, de proximidad o kilómetro 0. Ten en cuenta que los alimentos importados, de Argentina, Marruecos o Brasil, por citar unos ejemplos, conllevan una relevante huella de CO2 derivado de su transporte, especialmente de los que viajan en avión. Por eso te proponemos abandonar los llamados “alimentos kilométricos” en favor de aquellos que proceden de un radio inferior a 100 kilómetros de distancia. Para ello, solo deberás fijarte en las etiquetas.
  2. Productos de temporada. Con esto nos referimos a que trates de escoger productos que, de manera natural, se cosechan según cada estación. Si no, aunque el producto sea local, puede que hayamos invertido tantos recursos naturales en su cultivo que, al final, sea hasta más rentable importarlo. Esto ocurre con algunos alimentos de invernaderos, por ejemplo.
  3. Desperdicio de alimentos. Solo en España tiramos cada año a la basura 7,7 millones de toneladas de comida. Intenta reducirlo al máximo. ¿Cómo? Con 3 técnicas culinarias:
  4. Realizando conservas de alimentos como mermeladas de frutas para saborearlas todo el año.
  5. Apostar por recetas de aprovechamiento. Consiste en cocinar básicamente con “sobras”, es decir, con los restos de unas comidas, elaborar otras. Investiga sobre el tema y te sorprenderá todo lo que se puede llegar a hacer con unos restos de pan.
  6. Incorporar la técnica del batch cooking. Con ella nos referimos a cocinar en unas pocas horas para toda la semana. El objetivo es optimizar al máximo los recursos y cocciones de alimentos al tiempo que ahorramos energía y el planeta respira.
  7. Menos carne y más vegetales. Diversos estudios, como el de la Universidad de Columbia Británica, desvelan que podemos evitar la emisión de 0,8 toneladas de gases de efecto invernadero (tCO2) por persona y año si adoptáramos una dieta vegetariana. Al menos, si todos reducimos el consumo de carne, el medioambiente lo agradecerá.
  8. Protejamos la biodiversidad. Las extensiones de monocultivos (de aceite de palma, de café…) implican en muchos casos una deforestación que acaban con la enorme biodiversidad de áreas como el Amazonas. Según datos de la FAO, se estima que se han perdido 420 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo debido a la deforestación desde 1990. La parte positiva es que una sociedad cada vez más concienciada ha provocado que el ritmo de pérdida de los bosques haya disminuido en los últimos años.
  9. El agua, un bien escaso e infravalorado.  La agricultura industrial necesita de un alto consumo de agua. Por si fuera poco, su contaminación se incrementa por el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos que, además, generan emisiones de gases de efecto invernadero. Todo esto agrava aún más el cambio climático. Lo ideal sería apostar por productos de cultivo naturales.
  10. Plásticos marinos. ¿Sabías que se estima que habrá más plásticos que peces en 2050 si continuamos a este ritmo de consumo? Por eso, cuando nos acercamos a comprar comida, lo ideal es optar por productos a granel y no empaquetados, además de llevar tu propia bolsa de tela e incluso recipientes reutilizables, por ejemplo.

Tener claro cómo afecta nuestra dieta al medioambiente es clave para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12 de las Naciones Unidas. Éste defiende la necesidad de una producción y consumo responsable con el que nosotros estamos comprometidos. Creemos que podrá convertirse en realidad con la ayuda de todos, ¿te unes tú también?

La economía circular explicada con ejemplos

Qué es la economía circular: definición

En contraposición a la economía lineal, donde la extracción, producción, consumo y eliminación son protagonistas, la circular pretende que se mantenga el valor de los productos, recursos y materiales el mayor tiempo posible. A la vez, la generación de residuos se reduce al mínimo. ¿Sigues sin tener claro en qué consiste? Te explicamos qué es la economía circular con ejemplos para que dejes atrás el comprar, usar y tirar:

La economía circular: ejemplos

Recuerda que el mejor residuo es el que no se genera. Por eso, a continuación, encontrarás algunos ejemplos de economía circular para hacerlo realidad:

  1. Ecodiseño. Hablamos del diseño de productos de acuerdo a criterios sostenibles. Algunos podrían ser reutilizados y reciclados una vez que acabe su vida útil. Nos referimos a las vajillas comestibles (sí, existen) o a los envases biodegradables y compostables. Como ya te contamos, estos se descomponen en los elementos químicos que lo forman de una manera natural. 
  2. Edificios más verdes y sostenibles. Esta medida pasa por optimizar el espacio construido y tener en cuenta el ciclo de vida de los materiales de construcción antes de decantarse por uno. Por ejemplo, techos que capturan el agua de lluvia, fachadas verdes vivas que mejoran la calidad del aire o de doble capa para reducir las necesidades de climatización de sus habitantes. 
  3. Gestión hídrica sostenible. El objetivo que perseguimos es mantener el equilibrio entre el consumo de agua y su renovación de forma natural. ¿Cómo? Por ejemplo, a través de procesos de reutilización de agua como la depuración de las aguas residuales. Esto permite, además, recuperar nutrientes para su posible utilización como fertilizantes. 
  4. Ecoetiquetas. En este caso, aunque existen varias, nos fijamos en la Etiqueta Ecológica Europea (ECOLABEL). Los productos que exhiben este instrumento voluntario están fabricados en base al respeto del medioambiente realizando un uso eficiente de los recursos y minimizando sus efectos adversos.  
  5. España Circular 2030 es un plan estratégico a nivel nacional con una apuesta firme por la economía circular. Algunos de los objetivos que se marcan son: reducir la emisión de gases de efecto invernadero por debajo de los 10 millones de toneladas de CO2 equivalente, mejorar un 10% la eficiencia en el uso del agua y reducir la generación de residuos un 15% respecto de lo generado en 2010.

Ejemplos de economía circular en Global París 

El timón que guía nuestra empresa es la protección del medio ambiente y el crecimiento sostenible mediante la reutilización y reciclado de residuos, gracias a los que generamos materias primas. Como ves, nuestro modelo productivo tiene unas bases firmes en la economía circular. Dentro de esta estrategia, ejemplos concretos que podemos encontrar son:

  1. En nuestra planta de reciclaje de eRecycling, a través de la fundición, aprovechamos el 100% de los materiales metalúrgicos que recibimos. Nos referimos a metales como el hierro, el aluminio o el cobre. 
  2. Realizamos el tratamiento de residuos procedentes de Vehículos Fuera de Uso (VFU). En concreto, le damos una nueva vida al 80% de las piezas de los vehículos que recibimos en Desguaces París. 
  3. En nuestra planta ahorramos de emisión a la atmósfera más de 150.000 toneladas por año de CO2.
  4. Tratamos residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEES). Los materiales valorizables que contienen los recuperamos gracias al reciclado. 
  5. Realizamos la separación y almacenamiento de manera automática de materiales como el vidrio, el plástico o el poliuretano, entre otros. 

¿Qué otros ejemplos de economía circular vives en tu día a día? Comparte tu experiencia en comentarios.

Compostable y biodegradable: en qué se diferencian

¿Crees que no hay diferencia entre biodegradable y compostable? La verdad es que sí la hay. Aunque todos los materiales compostables son biodegradables, a la inversa no podemos decir lo mismo. ¿Te estamos confundiendo más? Vamos paso a paso para definir qué significan:

 ¿Qué es un material o producto biodegradable?

Son aquellos que se descomponen en los elementos químicos que la forman de una manera natural. Es decir, es la acción de ciertos agentes biológicos como las bacterias, el agua o el sol los que llevan a cabo el proceso. El hombre no interviene en él.

Como imaginas, una de sus grandes ventajas es que se descompone en un plazo más o menos corto y no contamina el medio ambiente. 

Algunos ejemplos de materiales biodegradables serían la lana, el cuero, la madera y el papel.

Ejemplos de productos fabricados a partir de materiales biodegadables

Algunos productos de limpieza del hogar como bayetas o detergentes con principios activos naturales, objetos de bambú como vasos y tazas, teclados de ordenador o gafas de sol e incluso cinturones o carteras de cuero biodegradable curtido con residuos de pino y piñas. Todo esto son ejemplos reales de productos hechos con materiales biodegradables. ¿Sorprendido?

¿Qué es un material compostable?

Cuando los residuos orgánicos se descomponen bioquímicamente tendremos como resultado el compost o abono orgánico que podrá nutrir y regenerar los suelos. Sus propiedades fertilizantes son útiles tanto en jardinería como en agricultura. Esta vez la intervención del ser humano sí es necesaria en este tipo de materiales. En concreto, el proceso se lleva a cabo en una planta de compostaje industrial sin producir residuos o sustancias tóxicas y manteniéndolos en unas condiciones de humedad, temperatura y aireación concretas. Otra opción sería hacerlo en casa, es decir, estaríamos hablando de compostaje doméstico o autocompostaje.

Algunos ejemplos de sustancias compostables serían los desechos vegetales de las hojas de los árboles, las flores, los restos de frutas y verduras o el césped, entre otros.

Ejemplos de productos fabricados a partir de materiales compostables

Los más habituales serían el menaje como vasos y platos, los envases como tuppers o cajas y bolsas de un solo uso. Eso sí, hay que tener en cuenta que, para considerarse un envase o embalaje como valorizables mediante compostaje y biodegradación debería reunir ciertas condiciones que recopila la norma EN 13432 de 2002 acordada por la Comisión Europea. Esta normativa fija requisitos como:

  • No deben dejar residuos tóxicos ni visibles o distinguibles en el medioambiente. 
  • En seis meses como máximo los materiales deben biodegradarse como mínimo el 90%.
  • En un plazo de 12 semanas la masa debería estar formada por el 90% de fragmentos de materiales. 
  • Respetan los límites establecidos sobre los niveles de concentración de ciertos elementos como el potasio, el nitrógeno o los valores de magnesio, entre otros. 

Como imaginas, aún nos queda bastante camino por recorrer en la aplicación de la economía circular. 

¿Tienes más dudas sobre la diferencia entre compostable y biodegradable? Te leemos en comentarios. 

Cómo contamina el plástico el medioambiente

Que el plástico contamina es un secreto a voces. Sin embargo, parece que no somos conscientes de hasta qué punto. Por eso hemos recopilado algunos datos muy sorprendentes y esclarecedores:

Las consecuencias más negativas del plástico sobre el medioambiente

Estos son algunos datos estadísticos* que más nos han llamado la atención sobre la contaminación del plástico. No obstante, podríamos estar días y días enumerando muchos más. Creemos que ayudarán a entender la magnitud de este problema:

  1. Cada año usamos 500.000 millones de bolsas de plástico. 
  2. En 60 segundos se compran un millón de botellas.
  3. La contaminación de los plásticos se ha multiplicado por diez desde los años 80.
  4. Cada año llegan al océano unas 13.000.000 toneladas de plástico.
  5. Desde que comenzó su uso masivo en 1950, hemos producido unos 8.3000 millones de toneladas métricas de plástico. Sería el equivalente a 1.000 millones de elefantes.
  6. Un dato muy preocupante: solo el 9% se recicla en todo el mundo. 
  7. En torno al 75% del plástico generado por la pandemia del COVID-19 se convertirá en desechos que llegarán a vertederos y mares. Hablamos de productos como mascarillas, guantes y botellas de desinfectante. 
  8. En 2018, China estaba a la cabeza del ranking como principal productor de plásticos con un 30% del total. Le siguen de cerca América del Norte con un 18% y Europa con un 17%.
  9. De los países de la zona del Mediterráneo, Francia es el país que produce la mayor cantidad de desechos plásticos. Es más, unas 10.000 toneladas aterrizan en este mar. 
  10. En 2016 los estudios demostraban la presencia de microplásticos hasta en 800 especies de peces, crustáceos y moluscos diferentes.
  11. ¿Consumes marisco de forma habitual? Debes saber que cualquier europeo que lo haga ingiere aproximadamente 11.000 microplásticos anualmente.

Como ves, las consecuencias de la contaminación del plástico son graves. Además, afecta no solo a los ecosistemas, sino que también es una amenaza para los seres humanos. 

3 datos esperanzadores ante la contaminación del plástico

En Global París apostamos por la economía circular y la protección del planeta. Pero, afortunadamente, son muchos más los que cada día se suman a nuestro compromiso global con el medio ambiente. Estos son algunos ejemplos:

  1. Reutilización. Ya hay empresas que convierten desechos plásticos en ladrillos que resisten los sismos, el calor y las inundaciones. Otras compañías reciclan botellas para transformarlas en alfombrillas y salpicaderos para el coche. A nuestros compañeros de Desguace París esta idea les parece fabulosa. 
  2. Reciclaje. En la Unión Europea existe la llamada Estrategia sobre los plásticos, adoptada en 2018. Ésta obliga, entre otros, a que en 2030 todos los plásticos puedan reciclarse. Este es uno de los materiales que tratamos en nuestra planta de reciclaje, eRecycling, y que nos ayuda ahorrar unas 150.00 toneladas por año de emisión a la atmósfera de Co2.
  3. Nuevos materiales que sustituirán al plástico. La lista de materiales no tóxicos, biodegradables o que se pueden reciclar de forma sencilla es muy extensa. Por ejemplo: caucho natural, proteína de animales o cáscara de arroz serían algunas menos conocidas. Vidrio, cerámica, papel y fibras naturales, las más comunes. 

¿Qué otros datos sobre cómo contamina el plástico el medioambiente conoces y te han sorprendido? ¡Compártelos con nosotros en comentarios! 

*Los datos estadísticos han sido consultados en fuentes como la ONU, estudios de la Universidad de Georgia en Estados Unidos, informes de la ONG ambiental WWF, investigaciones de la universidad estadounidense John Hopkins e informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).

Qué efectos tienen las emisiones de tu vehículo en el planeta

Los efectos de las emisiones contaminantes de los vehículos han conseguido que, desde el 1 de enero de 2020, la Unión Europea apruebe una nueva normativa para limitarlas. En concreto, las marcas deben fabricar vehículos que no emitan más de 95 gramos de CO2 por kilómetro. Pero, ¿realmente son tantos los efectos negativos que se derivan? Descúbrelo tú mismo:

Tipos de emisiones de los automóviles

Simplificando el panorama, podemos distinguir dos tipos de emisiones distintos que provienen de esta industria. Unos afectan más al planeta y, otros, a las personas. Encontramos:

  1. Las emisiones que afectan más al medioambiente
    1. Son las de dióxido de carbono (CO2) que se emiten a la atmósfera. Provocan el efecto invernadero y, por lo tanto, promueven el calentamiento global. Los motores de gasolina serían los principales culpables. 
  2. Las emisiones que perjudican la salud de los seres humanos, sobre todo en las grandes urbes. Encontramos:
    1. Monóxido de carbono (CO). Este gas genera vértigos, temblores y fuertes dolores de cabeza y resulta muy tóxico. De hecho, puede provocar la muerte al respirarlo en concentraciones excesivas.
    2. Los HC o hidrocarburos no quemados. Irritación ocular, en la piel e incluso en los pulmones, son las principales consecuencias.  
    3. Óxidos de nitrógeno (NOx). Suelen asociarse a otras moléculas y ser precursores de otras sustancias peligrosas. Por ejemplo, pueden ocasionar desde problemas respiratorios o quemaduras, hasta afectar a la capa de ozono. 
    4. Hidrocarburos no combustionados (HC) o quemados parcialmente. Algunos tienen un carácter cancerígeno, producen irritación en las membranas mucosas o ayudan a generar otros contaminantes como el ozono. 
    5. Los benzopirenos. Son partículas sólidas que ocasionan las conocidas nubes de humo en las ciudades y son muy cancerígenos. 

Aunque tendríamos que tener en cuenta todas las emisiones de un automóvil a lo largo de toda su vida, no existe un cálculo homogeneizado. Por eso los datos varían de una fuente a otra. No obstante, en este artículo puedes repasar los vehículos más respetuosos con el planeta.

Otros daños colaterales sobre el medioambiente de los vehículos 

Un vehículo conlleva otra serie de actividades que también generan contaminación o, de alguna manera, afectan negativamente al medioambiente. Los ejemplos más significativos serían:

  • La construcción de carreteras. Esto implica la deforestación de las zonas por donde siga el recorrido cada vía, desviaciones de los cauces de los ríos y explotación de canteras para extraer minerales para construirlas, entre otros. 
  • La contaminación acústica. El ruido que generan, sobre todo en hora punta, llega a ser ensordecedor. Por si fuera poco, este exceso de decibelios está relacionado con sufrir episodios de estrés, nerviosismo e incluso insomnio. 
  • La contaminación de las aguas. Los líquidos que encontramos en los vehículos como el de frenos, el anticongelante o el aceite, si no son tratados en una planta de reciclaje como eRecycling, corren el riesgo de caer al suelo y terminan contaminando las aguas. 

¿Qué podemos hacer para reducir los efectos negativos de las emisiones de los vehículos?

Aunque se nos ocurren miles de recomendaciones, de momento puedes empezar por estas tres:

  1. Escoger un medio de transporte lo más ecológico posible. 
  2. Asegurarte de que tu vehículo, al final de su vida útil, termina en un Centro Autorizado de Tratamiento o CAT como el de Desguace París. En él nos encargamos de la descontaminación y de reciclar los componentes. Por si fuera poco, algunas piezas de los coches se pueden usar de nuevo para cerrar así un nuevo ciclo de la economía circular. 
  3. Apostar por el transporte o movilidad sostenible, como ya te contamos. Cuando termines de leerlo te darás cuenta de que incluso en la era post-COVID19 es posible. 

Ahora que ya conoces los efectos de las emisiones de los vehículos, ¿qué medidas vas a tomar?

Cómo son las ciudades más sostenibles del mundo

Las ciudades más sostenibles del mundo son aquellas en las que no nos importaría vivir porque, la verdad, comparten parte de nuestros valores: defender el medio ambiente y luchar contra el cambio climático. Por eso hemos hecho la maleta para darnos una vuelta por algunas de las más comprometidas con el planeta. ¿Te vienes? Arrancamos con estas 5 ciudades, una por cada continente:

Batangas, en Filipinas. Ha sido la ganadora este 2020 de la competición We Love Cities, que convoca a nivel mundial el Fondo Mundial para la Naturaleza o WWF. En total fueron cerca de 60 las ciudades participantes, de una lista de 26 países. Su amplia visión de cómo cuidar el medioambiente la hizo merecedora de este reconocimiento. Han realizado la instalación de energía solar en edificios públicos y de luces LED en las calles a lo largo de toda la ciudad. También, entre otras acciones, invierten en métodos para aprovechar el agua de lluvia con sistemas de captación en los tejados. 

Los Ángeles, Estados Unidos. Ocupa el puesto número 1 en el ranking estadounidense de ciudades con mayor número de sistemas de energía solar fotovoltaica instalados. Pero tienen planes aún más ambiciosos como reducir las emisiones de C02 en todas las aplicaciones gubernamentales en 2050 y disminuir el número de kilómetros que recorren los vehículos que viajan por la ciudad. 

Buenos Aires, Argentina. El objetivo de esta metrópoli es reducir las emisiones de carbono en un 10% en este año 2020 y en un 30% en el 2030. Además, cuenta con un Plan Local de Acción Climática con metas a 5 años vista. Otro aspecto que nos entusiasma, es que están apostando por la educación ambiental, tanto para el ciudadano como para empresas. 

Londres, Reino Unido. La capital londinense persigue un objetivo sorprendente: respirar el aire de mayor calidad de cualquier gran ciudad en 2050. Todo un reto que protege tanto al planeta como a los seres humanos. ¿Y cómo piensan hacerlo realidad? Delimitando zonas de “emisiones ultrabajas” a la que se accede mediante el pago de un peaje. Esta medida persigue animar a que el transporte público, los vehículos eléctricos y caminar sean el modo de desplazamiento por excelencia. También pretenden reducir a 0 los residuos de la ciudad en 2026 y reciclar un 65% de todos los residuos municipales para 2030, por ejemplo.

Cocody, Costa de Marfil. En el continente africano destaca este rincón de Abidjan por su plan urbano tan “verde”. Sus metas son: ahorrar energía, incrementar la reforestación de los bosques e involucrar a los ciudadanos con su participación. Por si fuera poco, están construyendo 20 plantas de energía solar y 4 de bioetanol, un combustible hecho por la fermentación de fuentes de biomasa. También están plantando alrededor de 4 millones de árboles. Por último, tienen un programa radiofónico “eco”, para despertar conciencias entre los habitantes de la Costa de Ivory.

¿Qué otro lugar incluirías en este listado de ciudades más sostenibles del mundo? ¿Crees que tu ciudad lo es? ¡Cuéntanos en comentarios! 

Qué aparatos eléctricos o electrónicos contaminan más

En nuestra planta de reciclaje de residuos eRecycling tenemos muy claro qué aparatos eléctricos y electrónicos (RAEES) contaminan más si no se reciclan. De hecho, entre ese tipo de desechos y los procedentes de Vehículos Fuera de Uso (VFU) y los materiales metalúrgicos, tratamos unas 61.000 toneladas de residuos al año. Así, estamos evitando la contaminación que producirían en el aire, el suelo y el agua y que terminaría afectando a los seres humanos.  Por eso queremos que conozcas cuáles son los más perjudiciales para el planeta y qué podemos hacer para contrarrestar esos efectos negativos:

Cuáles son los aparatos eléctricos y electrónicos más peligrosos

El Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) calcula que cada año generamos a nivel mundial 50 millones de toneladas de basura electrónica. Del total de esa chatarra, los aparatos que contienen metales pesados como el cadmio, el cromo, el plomo o el mercurio son los que pueden causar más problemas ambientales. También sumaríamos aquellos que incluyen sustancias tóxicas como gases de refrigeración. Algunos ejemplos de aparatos concretos son:

  • Televisiones de pantalla plana. El gas utilizado en su fabricación incrementa el calentamiento global, de acuerdo con la revista científica  New Scientist.
  • Los ordenadores, portátiles o de sobremesa. Sabemos que durante su vida útil contaminan porque emiten CO2, pero, además, si no los reciclamos correctamente, ese ciclo continúa. La guía Generation Awake de la Comisión Europea nos advierte de que esa basura tecnológica llega a otros continentes vecinos como África. Una vez allí, después de desmontarlos a mano, se queman y se liberan gases tóxicos. Estos a su vez, contaminan las aguas, el suelo e incluso alimentos. 
  • Lámparas, ya sean las bombillas fluorescentes compactas e incluso las de bajo consumo que contienen mercurio. Aunque su contenido es menor que en las incandescentes tradicionales, es muy importante que, una vez fundidas, las llevemos a un punto de recogida. Así podremos reciclar el mercurio de su interior y evitar su emisión a la atmósfera. 
  • Aparatos de refrigeración como los aires acondicionados, congeladores y frigoríficos. Estos dependen, entre otros, de los hidrofluorocarburos (HFC) como refrigerantes, considerados a su vez como gases de efecto invernadero. 

¿Qué podemos hacer con los RAEES al final de su vida útil?

El lado positivo de todo esto es que la mayoría de los aparatos electrónicos y eléctricos podemos recuperarlos. Existen dos vías principales:

  • Reutilización. Algunas de las partes podemos volver a usarlas: motores, imanes, cables…Todo depende de su estado de conservación. 
  • Reciclaje.  El hierro, el plástico, el aluminio, el cobre, el poliuretano y el vidrio son solo algunos de esos materiales a los que podemos darle una nueva vida. 

En todo caso, debemos asegurarnos de que esta basura electrónica acaba sus días en un centro autorizado. Allí, igual que ocurre en eRecycling, se realiza una descontaminación y deberán asegurarse de la recogida de los gases contaminantes sin emisiones al medio ambiente. 

¿Dispuesto a hacer frente al cambio climático? Esperamos que sí.

Diez datos que desconocías de las energías renovables

Para algunos las energías renovables son una alternativa. Sin embargo, en Global París, creemos que hoy en día son la única opción para salvar al planeta. Son esa fuente inagotable que puede controlar el cambio climático. Por eso queremos regalarte estos datos que seguro desconocías de energías como la solar, la eólica, la geotérmica y la biomasa. Te darás cuenta de que es hora de que sustituyan a los combustibles fósiles como el gas, el petróleo y el carbón porque tienen una gran historia detrás y un gran futuro por delante: 

Las energías renovables y su historia 

Algunos creen que son un invento reciente a raíz del calentamiento global del planeta. Nada más lejos de la realidad. Conoce estos usos de las energías renovables en la Edad Antigua

  1. Nuestros antepasados más prehistóricos ya usaban la biomasa gracias a la invención del fuego. Sin embargo, la revolución industrial cambió esta tendencia e irrumpieron los combustibles fósiles.  
  2. La primera aplicación conocida de la energía cinética del viento se remonta a los egipcios. Esta civilización ya conocía la navegación a vela allá por el año 4500 a.C. y aprendieron a usar la fuerza del viento en su favor. 
  3. En la Antigüedad, romanos y griegos utilizaban la energía geotérmica para calentar las viviendas, las termas y como calefacción urbana. Aprovechaban ese “calor de la tierra”, instalándose cerca de acuíferos de agua caliente que podían llegar a los 150ºC. Hoy en día, Islandia es el país donde 9 de cada 10 viviendas se calientan directamente mediante esta energía.
  4. Los molinos son un ejemplo claro de aprovechamiento energético. El hidráulico o el de viento, para moler el cereal, los minerales o bombear agua se popularizaron en la Edad Media en Europa. 
  5. La primera central hidroeléctrica nació en 1880 en Reino Unido. Su primer vatio-hora fue generado gracias a la fuerza del agua.
  6. Thomas Alba Edison, además de inventar la bombilla, atesora más méritos ya que construyó la primera central eléctrica de la historia. A partir de ahí, crearon el primer servicio de luz eléctrica en la ciudad de Nueva York en 1882. En la época disfrutaban de él unos pocos privilegiados, 85 abonados. 
  7. De acuerdo con los datos de Eurostat, en 2018 la energía renovable representó el 18,9 % de la energía consumida en la Unión Europea. El porcentaje objetivo para este 2020 es del 20%, ¿lo conseguiremos? 

El futuro ya es presente: 3 innovaciones tecnológicas al servicio de las energías renovables

Como decíamos, las energías más limpias tienen un gran futuro. Actualmente son las aliadas de la última tecnología:

  1. Drones. Sobrevuelan los parques para el optimizar el funcionamiento de las plantas solares. Se encargan de tareas como: inspección, vigilancia, investigación, etc.  En la central de Enel Green Power de Totana ya está en marcha uno de ellos. 
  2. Blockchain y energías renovables van de la mano. En plantas como las de Barásoain y Tudela aplican blockchain como sistema de la trazabilidad. Éste garantiza el origen 100% renovable de la energía de la red.
  3. El Big Data y el Internet Of Things (Internet de las Cosas) se abren paso para cuidar de la Tierra. ¿Cómo? Para ocuparnos principalmente de tareas de mantenimiento preventivo (prever averías) y predictivo (para detectar patrones). El resultado: un aumento de la producción energética y ahorro de costes. 

¿Te han sorprendido estos diez datos sobre las energías renovables? Al menos esperamos que te hayan servido para unirte a nuestro #CompromisoGlobalConElMedioAmbiente. Si conoces otros datos interesantes nos gustaría conocerlos así que, ¡déjanos un comentario!