Qué es el suprarreciclaje o upcycling explicado con ejemplos

Si no estás muy seguro de qué es el suprarreciclaje o upcycling te lo explicamos con ejemplos prácticos que puedes aplicar en tu día a día. Ya te avanzamos que es un modo muy imaginativo de ayudar al planeta. 

¿En qué consiste el suprarreciclaje?

También utilizamos el término en inglés upcycling como sinónimo. Con ellos nos referimos a la reutilización creativa de residuos, productos o materiales de todo tipo. La condición es que ese “algo” ya no sirva, sea antiguo o esté fuera de uso. El fin último: que se convierta en un objeto útil de valor. 

¿Cuáles son las ventajas del upcyling?

Se nos ocurren al menos 10 beneficios: 

  1. Alargamos la vida útil del producto.
  2. Minimizamos nuestro impacto medioambiental. 
  3. Promovemos el consumo responsable y evitamos el temido “usar y tirar”.
  4. Ponemos en marcha la economía circular ya que reutilizamos materiales.
  5. La cantidad de recursos que empleamos como agua o energía son menores.
  6. El reciclaje creativo es una forma única y original de reducir nuestra huella en el planeta. 
  7. Un proceso muy divertido en el que podemos involucrar a toda la familia. En Global París creemos fundamental inculcar el respeto y cuidado por el medio ambiente desde pequeños.
  8. Evitamos que toneladas de residuos contaminen el planeta, lleguen a los lagos, mares, océanos…Y perjudiquen también la salud de los seres humanos.
  9. Ahorrarás dinero. Tu bolsillo y el medioambiente te lo agradecerán. 
  10. Reducimos la cantidad de CO2 que emitimos a la atmósfera ya que no extraemos materias primas para crear otros nuevos productos. 

Ejemplos de reciclaje creativo o upcycling

Recopilamos ejemplos de suprarreciclaje que diversas marcas llevan a cabo hoy en día. Además, algunas de ellas podrás hacerlas en casa, ¡imaginación al poder!:

  1. Collares con papel de revista antiguas. 
  2. Crear cinturones y llaveros a partir de neumáticos de bicicletas.
  3. Transformar una lata de conserva de vidrio en un portavelas.
  4. Convertir una cesta en macetero.
  5. Fabricar mobiliario como sillas o mesas a partir de productos no biodegradables como cápsulas de café o colillas.
  6. Accesorios y maletas de viaje creados con tejidos que se obtienen de aviones.
  7. Realizar una lámpara a partir de un instrumento musical como una batería.
  8. Convertir tus calcetines de adulto en leotardos de bebé. 
  9. Usar un neumático de coche como asiento de columpio
  10. Confeccionar tu propio monedero con las chapas de las latas de refresco.

¿Y qué ocurre si las manualidades no son tu fuerte? Que tenemos la suerte de que haya tanto empresas como particulares que están dispuestos a reutilizar esos residuos que a ti ya no te hacen falta. Antes de tirarlo, dáselo a un manitas.

Esperamos que, después de conocer qué es el suprarreciclaje o upcycling, mires con otros ojos a todos esos objetos que tienes olvidados en el trastero. ¡Dales una nueva vida más sostenible y comprometida con el medio ambiente!

Qué es la chatarra o basura electrónica y qué hacer con ella

 ¿Sabes que según las últimas estimaciones en 2030 generaremos 74,7 millones de toneladas de basura electrónica a nivel mundial? De hecho, en 2019 ya generamos 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos, según el «Global E-Waste Monitor 2020» de Naciones Unidas. Creemos que es el momento de dejar claro qué es la chatarra tecnológica y cómo ocuparnos de ella para proteger el medio ambiente:

¿Qué es la chatarra o basura electrónica?

Chatarra tecnológica, basura electrónica o residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Todas estas expresiones significan lo mismo. Engloban a dichos aparatos tecnológicos, incluidos los componentes, subconjuntos y consumibles que forman parte del producto cuando se desecha, de acuerdo con el Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero.

Categorías RAAE o ejemplos de basura tecnológica

Según el Real Decreto antes mencionado, existen 7 categorías de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE):

1.       Aparatos de intercambio de temperatura, como los aires acondicionados, los frigoríficos o congeladores.

2.       Monitores, pantallas y aparatos con pantallas de superficie superior a los 100 cm2. Podría incluirse televisores, portátiles y marcos digitales para fotos con tecnología LCD, entre otros muchos

3.       Lámparas, como las LED y fluorescentes.

4.       Grandes aparatos (con una dimensión exterior superior a 50 cm). Aquí encontraríamos a las lavadoras, secadoras, lavavajillas, cámaras, hornos eléctricos…

5.       Pequeños aparatos (sin ninguna dimensión exterior superior a 50 cm). Aspiradoras, instrumentos musicales, tostadoras, básculas, cámaras, maquinilla de afeitar, etc.

6.       Equipos de informática y telecomunicaciones pequeños (sin ninguna dimensión exterior superior a los 50 cm). Teléfonos móviles, GPS, calculadoras de bolsillo e impresoras serían algunos ejemplos.

7.       Paneles fotovoltaicos grandes (con una dimensión exterior superior a 50 cm).

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¿Por qué es importante gestionar y tratar correctamente los RAEE?

En su mayoría, la basura electrónica contiene sustancias, aceites y gases peligrosos como el plomo, el mercurio, los hidrocarburos o el amoniaco que pueden afectar al medio ambiente. Como consecuencia: el cambio climático sufre un nuevo empuje. Por si fuera poco, también la salud humana sufre al existir niños y adultos expuestos a humos y partículas tóxicas. Incluso, podrían ingerir alimentos y agua contaminada. Ante esto, ¿cómo quedarnos de brazos cruzados?

¿Qué podemos hacer con la chatarra tecnológica?

Indicamos 3 caminos que puedes recorrer para ocuparte de los RAEE:

1.       Tirarlo sin más. Este es el único camino que nunca deberías transitar. Si te preocupa la salud del planeta y la de ti mismo está prohibido el paso.

2.       Practica el consumo responsable. Hazte esta pregunta: ¿Seguro que no puedes reutilizar ese aparato tecnológico? Algunos funcionan y los desechamos porque queremos estar a la última en tecnología, ¿cierto? Pero, quizás, aún sea útil para alguien que no cuenta con ese dispositivo o te sirva para una segunda residencia, por ejemplo. Si está averiado, ¿por qué no intentas repararlo? Consulta con el servicio de mantenimiento antes de decidir. Si obtienes un ´no por respuesta continúa al siguiente punto.

3.       Recicla y olvídate de los mitos. Mediante el reciclaje estaremos ahorrando materias primas, energía, agua y reduciendo los gases de efecto invernadero. Para ello, existen varias alternativas:

  • Acercarte a la tienda donde vayas a comprar un aparato nuevo y dejarlo allí. Ellos se encargarán de gestionarlo.
  • Si no vas a comprar otro, deposítalo en un punto limpio.

El siguiente destino de estos residuos será una planta de reciclaje autorizada como la nuestra, eRecycling. En estos centros sometemos a esta basura electrónica a varios procesos:

  • Descontaminación.
  • Despiece.
  • Clasificación de materiales.
  • Trituración.

En nuestra planta de tratamiento de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos podemos recuperar unos 1.500 kilogramos de pequeños aparatos eléctricos y 20 frigoríficos cada hora. ¿Te das cuenta qué fácil es apostar por la economía circular y el consumo sostenible? Además, ofrecemos un servicio integral y también nos encargamos de la gestión documental y del transporte.

Cuidar del planeta y del medio ambiente es compromiso de nuestra empresa, ¿te unes a él?